El caradura

«Yo defino la realidad por tí... »
Esto no puede admitirlo un hijo de Dios; solo porque la realidad no es un definible sino un inefable. Es sitio de Dios. Ya desde Wittgenstein sabemos de la mudez del lenguaje y del conocimiento. Hacer correlatos reales del espíritu es contrario a Dios. La magia, la ciencia y la política son de este tipo... Pero Dios debe hablar al hombre con palabras de hombre y al modo humano. Si esto no es devenir que venga Dios y lo vea.
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