La granja de pollos

El hombre es Dios contingente. Por eso se pasa el día preguntando quién soy... Jesús de Nazaret dijo que nadie había visto al Hijo sino el Padre, ni al Padre sino el hijo... Pero no dijo eso de *nadie ha visto al Padre sino el Padre, o al Hijo sino el Hijo*...Las Investigaciones Filosóficas de Wittgenstein, en el punto 97 dicen que a este concepto de Dios se le atribuye un superconcepto y un súper-orden igual al de mesa, silla, lámpara, puerta... Evidentemente la autoconciencia se alimenta de otras cosas que no son precisamente una idea de Dios, ni una teoría sobre todo eso. Esas propiedades simples que se asimilan a la silla y a la mesa son las de la definición del Hombre; y más en concreto las del Devenir Hombre del hombre***. No hay otro Dios (ya que a sí mismo se ha dado todo poder precisamente por ser Hombre). Ya se sabía eso en la antiguedad cuando se decía que Dios confunde a los necios: a los necios que quieren encontrar a Dios en algún sitio que no sea la locura y el delirio de la autoconciencia, ese Dios-Balrog. Una especie de monstruo amador. Dios llama desde la autoconciencia; desde fuera del mundo. Jamás tendrá una salida plana hacia el entendimiento, para no contradecirse a sí mismo. De esta manera fagocita todo el ser y todo el mal. La fe se torna reconocimiento del camino válido de las autoconciencias, por donde el Amor no está oculto por el Velo del Misterio. Por ejemplo el velo del Odio al Librepensamiento. ***...al devenir hombre del Hombre, no de Dios. Desde este presupuesto la Fe no tiene otro sentido que el espacio de posibilidad de encuentro de las autoconciencias en el camino de la Ley profética desconocida. No hay otra Fe.

Hay otra Fe como la religiosa que niega esta Verdad en el Hombre para apropiarse de la Gestión de Devenir de las Autoconciencias. Eso es comprar a Dios, y matar pollos (corderos les llaman ellos).

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