Anhelo concreto

La idea de espíritu (valga la redundancia) funda a la persona como un anhelo, y no como algo que debe determinar a Dios en lo concreto y contingente. Para un cristiano Dios no es un anhelo, sino un concreto.
Dios ya no se negocia como un hombre concreto, sino como un Dios concreto, que arrasa lo real como un elefante en una cacharrería.

Dios es una negociación entre hombres llena de confianza radical.
Sin una identidad materia=espíritu cabría preguntar ¿qué hace el espíritu aquí?... El espíritu no es esa identidad con la materia, sino su movimiento...
Powered by Redaxscript 2.1.0 o Design and realization by Jörg Steinhauer & Henry Ruhs