Las piedras del camino

¿Cómo selecciono mi información?. Dado que la información es compleja, mi autoconciencia tiene que resolver una toma de decisiones en un sistema complejo. Esto disminuye la complejidad. Esta disminución de la complejidad obedece a un sentido específico. Este sentido está antes de la toma de decisiones. Si la complejidad muestra un sentido, selecciono comparándolo con el mío. Si la complejidad no lo tiene, aplico el mío. En ambos casos estoy filtrando con mi especificación (deviniente o antiproyectada). La antiproyectada es la que establece la especificación por medio de normas de selección, que son por fuerza normas de figuración lógica. Esto lo hace la moral trascendentalizada y procesos de antiproyección similares, que se ocupan de que los antiproyectados vivan en mundos previsibles, atendiendo a las posibles ecuaciones de predictibilidad del comportamiento de un observador a través de la complejidad de la información (automatización). Para este proceso, como en todos los de figuración por analogías, es necesario el uso del concepto de Dios o similar como herramienta del lenguaje: se obliga a la Intuición Divina que aparece en la autoconciencia, a emitir sentencias-operaciones-actos predecibles, determinados previamente en el sentido que se ha de aplicar a la proposición en el proceso de figuración (contratos firmados con Dios).
Esto es lo que en el apartado llamado la senda de la vida se explicaba como que los antiproyectados tiran del cubo lógico para sí (el lepero y el piano). Los actos y los hechos están predeterminados.
La deviniente es muy parecida (los métodos de figuración son los mismos), solo que deja que la Intuición Divina diga lo que quiera (que sea Dios el que corte el cubo lógico estableciendo Actos y hechos...). No usa las normas de selección para hacer su especificación, sino que deja que la especificación se haga en el proceso de observación. Esto es vivir a ciegas, y en teoría nunca habría nada para contratar *antes*: se contrata también con Dios con los términos establecidos con los hombres... Así es como el hombre se hace Dios: el único modo de hacer un hueco a la Intuición Divina. Es mucho más potente moralmente (por no decir que solo esa es la potencia moral), y es lo único que genera verdadera profecía. Es patente que va contra la eficacia y la eficiencia.
Si atendemos a Wittgenstein 4.0311, realidad y proceso de figuración son una misma cosa. Si no fuese así Dios se mostraría claramente. Devenimiento y antiproyección son dos formas totalmente distintas de generar la realidad, que coincidirá plenamente con el interior personal (la independencia de la realidad no entra a formar parte del contrato; es el papel sobre el que se escribe). Estas dos formas generan dos mundos distintos, y la clave de la diferencia en los procesos de figuración está antes de estos en una decisión tomada, que en resumen es un algoritmo ordenador para el punteo de hechos. Estos algoritmos están directamente relacionados con la del modificador: seguridad > fe, seguridad < fe. La deviniente es la que aporta la figuración correcta de la fe: Fe y Razón son una misma cosa (dejar a Dios el camino libre o quitar las piedras del camino como dicen las escrituras).
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