Respuesta a Mark

Llevas mucha razón. El mundo es dócil a la autoconciencia y su modo de figuración. Dios se manifiesta y vive en y desde la autoconciencia del hombre. Por eso a la autoconciencia no se le puede imponer una idea de Dios que no proceda del hombre. Lo Misterioso es que procede del hombre pero no a través de la negociación. Esto significa: el hombre es capaz de definir a Dios, y Dios le da la libertad para esto. Esta es la identidad hombre=Dios.
De los dos principales modos de figuración del mundo, solo uno es el correcto. Esto es así porque Dios no puede ser un Dios infame (Dios no acaricia al lobo y al cordero), porque debe haber una forma de disolver el mal en la nada, y porque Dios debe mostrarse a la autoconciencia a través del entendimiento salvando el muro de la ambivalencia proposicional (mi enemigo usa la misma proposición que yo)**...
Yo no me preocuparía tanto del mal de este mundo (en fabricación a eso se le llama producto defectuoso: el proceso de fabricación ya ha pasado por ellos y solo son reciclables por reproceso o negociación de precio) sino de las causas del mal (el proceso de fabricación), que están sobre todo en los modos de figuración de las autoconciencias. Los modos de figuración pueden ser infundidos en espíritus propicios (débiles o maliciosos) por toda una operativa de complejidad de la información.
Para buscar las causas hay que tomar solo dos caminos: uno dice que Dios es rico; otro dice que es pobre. Entres por el camino que entres, obligatoriamente haces profecía (labor política), pero solo un profeta es el verdadero.
En tu mano está elegir el tipo de política.
De la vida y de la muerte, ni te preocupes.

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Referencias del Tractatus LF de Wittgenstein:
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3.1.1.- Usamos el signo sensoperceptible como proyección del estado de cosas posible.
El método de proyección es el pensar el sentido de la proposición.
- 3.12.- Al signo mediante el que expresamos el pensamiento le llamo el signo proposicional. Y la proposición es el signo proposicional en su relación proyectiva al mundo.
- 3.13.- A la proposición pertenece todo cuanto pertenece a la proyección; pero no lo proyectado.
Así pues, la posibilidad de lo proyectado pero no esto mismo.
En la proposición por tanto, aún no viene contenido su sentido, pero sí la posibilidad de expresarlo.
(«El contenido de la proposición» quiere decir el contenido de la proposición con sentido.)
En la proposición viene incluida la forma de su sentido, pero no su contenido.
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