Distancia definitiva

La ética no es insuficiente si es profética. A Abraham le responde su propia autoconciencia sobre lo que no se debe hacer salvaguardando un mandato profético.

La historia de Abraham es un cuento sobre cómo obedecer en libertad un mandato profético.

Kierkegaard dice que esto se comprende desde el sentido religioso; pero este sentido no es más que la moraleja de un cuento. No hay que reivindicar a Dios aquí. Dios reivindica al hombre, no se reivindica a sí mismo ( Dios no quiere ser otra cosa que un hombre). El cuento muestra cómo el hombre Deviene en Dios superando la contingencia.

La acción de Abrahám puede justificarse también desde la capacidad del hombre de actuar fuera de las Leyes Naturales y contingencias, como la propia cosmología.

Abrahám hizo algo "raro".

La seguridad ética está enlazada con la metafísica, pero es normal a la seguridad lógica. Aún así hay algo en la proposición lógica que "muestra" la seguridad metafísica. Esta es la Ley de Witt. 7. sobre lo de callar de lo que no se puede hablar... No otro es el silencio místico... El silencio místico no tiene nada de místico, sino de lógico en primer término; así es como se encarna la seguridad metafísica en la seguridad lógica. Este encaje es obligatorio por la estructura lógica del mundo. Esta es la Ley "dos profetas son iguales", porque muestran el mismo "silencio". Esta es también una "tragedia política" (por desgracia para los opositores al hombre-Dios, Dios tiene una proposición pòlítica). Si dos profetas no muestran el mismo silencio es que proposicionan (figuran) de modo distinto. Usan zonas distintas del "campo figurativo". Cada uno atrae la proposición hacia su lógica (o al revés; la figuración pone la proposición y su lógica). Así es como, bien se dobla el mundo, bien Dios habla de la seguridad metafísica por boca del hombre (el hombre Deviene). Esto no muestra una doctrina, sino que puede sucederle a cualquiera, bajo detern¡minadas "circunstancias" (¿cuales?--> el Espíritu Santo sopla donde quiere).
 
Se piensa que la distancia entre hombres es una distancia definitiva. Pero Dios no tiene esa "distancia defnitiva". Por eso el ser está hundido en la Otredad, y el ser visible es la "distancia definitiva" (ver nube de Prandtl Glauert).
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