Antiproyección y Hegel

¿Cómo llegar a Dios partiendo del puro deber autónomo? Pues Dios sancionará un deber determinado en la acción concreta...

Quizás por esto es más importante que Dios no se antiproyecte, o no se le pesque para la figuración de la autoconciencia (por ejemplo haciendo del progreso moral un resultado necesario de la cosmología; v. gr: la ley, la eficacia, la eficiencia...?). Digamos que la cosa es: mientras estés en mi casa puedes comer de todo menos del árbol del bien y del mal. Del resto no te preocupes. Yo apareceré en tu autoconciencia como Dios y hombre; pero es seguro que no sabrás cuándo apareceré por tu lado (atravesando tu pecho). Entonces te preguntaré.

Esa moral es la absoluta: esa que Hegel dice que debe tener una naturaleza expandida hacia el infinito porque no puede hacerse real ya que la moral acabada haría aparecer el deber absoluto como algo irreal. Podríamos decirle a Hegel que esa moral es la absoluta, pero que viene perpendicular al plano del ser, en un acto de la autoconciencia que se determina por el modo de figuración (deviniente o antiproyectado) en el acto segundo aristotélico (lo concreto, como también dice Hegel).

 

 

Cuando la salida es antiproyectada, Dios lo pone Jesús de Nazaret...

El entendimiento en la multiplicidad es un choque de Dioses Verdaderos. Su proposición más famosa es esta: *Amarás a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a tí mismo*.

Así que la proposición: *... Cuando dos o más estén reunidos en mi nombre, allí estaré yo, en medio de ellos...*, no es ni buena, ya que marca el mínimo deviniente superior. Es mejor decir: *... Si queréis reuniros para devenir, hacedlo como si no hiciese ninguna falta que yo estuviese por allí...*.

Esta fórmula es buena hasta para los antiproyectados.

Que Dios sea Hombre, el Hombre Dios, Dios Dios, y el Hombre Hombre, es cosa de Dios. De todas ellas, la más deviniente es la de que el Hombre sea Hombre.

El Hombre es Dios sólo porque sólo Dios es bueno.

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