Moral en acto o hecho

Los hechos no contradicen las figuras lógicas: Para el hombre todos los espacios lógicos son visibles. La autoconciencia crea el espacio lógico adecuado a su finalidad y la aplica al mundo, y el mundo lo soporta. Dos espacios lógicos incompatibles conviven sin contradicción. La contradicción está dentro de la autoconciencia, no fuera, donde todo son tautologías. Pretender que los hechos me den la razón absoluta es como pretender que una tautología soporte una contradicción, o sea que A=A=-A... Por eso lo visible es Ya Otredad, en un tipo Misterioso de manifestación visible.
El juicio no es un prototipo originario del conocimiento, sino secundario y derivado. Es el sustitutivo de la Intuición de Dios, que la metafísica racionalista había atribuido al conocimiento humano (Eusebi Colomer, Hist Fil. Kant, pág.77 final).
El juzgar es el conocer en cuanto humano, pero no el conocer en cuanto conocer.
Nos hacemos figuras de los hechos (Witt.).
Solo desde la imágen no es posible conocer si es verdadera o falsa.
Las ciencias son lenguajes sobre la coherencia o estructura interna de las figuras de los hechos, pero no de coherencia o de estructura interna de los hechos. No hay un lenguaje así, porque sería generadora de juicios sintéticos a priori; sería el lenguaje del conocimiento en cuanto conocimiento y, o bien coincidiría plenamente con la Intuición de Dios, o bien todo esto nada más quiere decir que Dios se esfuerza por aparecer en la forma de figuración del hombre que es de donde emana su juicio personal. Una gozada; si ese lenguaje me permitiese decir que todos los romanos son malos, lo serían de verdad. En todo caso, un lenguaje lógico correcto no nos llevará nunca a un lenguaje así, sino solo a los límites del mundo. La diferencia es que una pretensión lleva al hombre hacia el salvajismo de la voluntad interior y el otro hacia la voluntad salvaje interior como morada de Dios (nuestros típicos antiproyectados y devinientes)...
Que la contingencia del hombre le da igual a Dios es cosa conocida. Que Dios sabe que hay hombres que lo entienden es Revelación conocida. La verdadera paradoja del hombre es que tiene que negociar una moral que es un límite místico porque es un juicio contingente sobre figuras de hechos Misteriosos. Ahí reside el principio de Humildad, que coincide en esto con el punto 7 de Wittgenstein. Hechos Misteriosos porque ni siquiera la concordancia interna entre el hecho y la figura garantiza el conocimiento, sino que el conocimiento es el azar de Dios. Aquí podríamos decir que el hombre conoce por el Conocimiento de Dios, que regala al hombre. Si hay Gracia es ésta. Sí podemos decir que Dios no ha bajado a la Tierra para hacer eso, sino que el hombre no abandonó nunca el seno Divino, solo que ahora anda un poco contingente (algo así como estar un poco muerto: se puede estar un poco muerto, por ejemplo, estar vivo).
El límite místico de la moral es que es normal al plano del ser, en su devenir o en su antiproyección (a un antiproyectado eso le parece porque su Otredad, aunque la tiene aplanchetada sobre el plano del ser él la ve como si así no estuviese, sino que fuese realmente trascendente. Todo se confabula en esta ilusión... el lenguaje el primero, que por desgracia es lo único que se puede hablar).
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Este andar del conocimiento de Dios en la contingencia de la sensibilidad y el entendimiento depende del sentido y la dirección del vector resultante de una cosmología individual. Las cosmologías son todas posibles y conviven sin contradicción lógica ((porque el darse y no darse efectivos de estados de Verdad (no la lógica sino la Absoluta) conviven)), pero solo habrá algunas verdaderas, tomadas las cosmologías a su vez como objetos de la Otredad. Sería algo así como que las autoconciencias son capaces de ser el caso y no ser el caso trascendental, de modo que vivir en el plano del ser (valga la redundancia) es vivir en la contradicción pura, o sea, vivir en el espacio lógico de la Otredad. No puede ser de Otra manera, porque de lo que no se puede hablar, no ya es que haya que callar, sino que no se puede hablar. Esta es otra prueba de que la Verdad es proposicionable, y que las proposiciones de Verdad absoluta solo pueden hacerse sobre el hombre. Las cosmologías son figuras de las autoconciencias, que a su vez son figuras de los hechos trascendentales y misteriosos... que resumiendo mucho solo hay uno: que el hombre se hace Dios. Unas cosmologías serán súper-verdaderas (porque no es que tengan que ser coherentes como una figura de los hechos reales, sino de los súper-hechos, que son los hechos conectados el el Acto con la Ley profética a través de la figura lógica, que coincidirá por su forma con la figura lógica de un antiproyectado...etc), y otras súper-falsas, porque intentan que los súper-hechos coincidan con juicios sintéticos a priori (o sea que la Verdad sea una figura lógica de los hechos y que esto sea universal y necesario... cosas todas estas que son bastante moldeables a través de la gestión de la información y la complejidad)
Hay cosas dadas necesarias para la multiplicidad y el momento, como la lógica. Son leyes sobre las posibilidades dadas en el momento y en la multiplicidad, tiempo y número, (t,x); x es el objeto lógico o la sustancia del mundo y a su vez el objeto y la sustancia del hecho Divino, sentido de la proposición profética (Devenir o lenguajear la realidad con la profecía), y t es el tiempo y a su vez el objeto del Devenir... En esta parte se usa objeto a la manera de Wittgenstein.
Quizás no pueda haber juicios sintéticos a priori" salvo para la lógica convencional, si pensamos que la estricta necesidad y universalidad de este tipo de juicios es cosa baladí para la súper-lógica (lenguaje profético), ya que toda esa potencia de necesidad y universalidad son necesidades meramente lógicas, y se destruyen cuando este tipo de figuración cae en los ámbitos de la libertad salvaje interior (¿y qué si no lo hago?...). El único juicio sintético a priori que existe para la autoconciencia salvaje es la Ley profética en Acto, pero eso no se sabe ni cómo sucede, porque es una disposición del alma deviniente; y el que haga otra cosa, antiproyecta (por ejemplo usar las reglas lógicas para establecer proposiciones morales).
Si Dios deviniese como conocimiento antiproyectado llenaría el mundo de reglas morales, pero el hombre no es así. Que tenga una Libertad salvaje interior no es porque sea malo, sino porque deviene en Dios. Esa es la fe. La obediencia a la Ley profética y la fe están en la parábola del Centurión, que manda ir y van o venir y vienen. La fe en Dios y en el hombre son una misma cosa.
Dios deviene en la autoconciencia por interés: sabe que tiene que devenir y no quiere que nada se pierda, pero es como los bancos: quiere que, si el hombre puede, devenga solo. Si no, con haber creado a un solo hombre llamado multiplicidad sería bastante. Eso y no haber hecho nada es lo mismo, por lo menos para mí.
La discusión sobre la intuición Divina lo sería sobre el aparecer de los juicios sintéticos a priori al conocimiento. El negocio de Dios es el de los juicios sintéticos a priori: El hombre puede vivir como hombre con toda la tranquilidad de Dios, y puede vivir sin Dios y morir tranquilamente. Si quiere vivir como Dios, aunque sea a base de llamarse a sí mismo gusano, es cuando vienen los problemas. El más gordo el del sentido de la proposición.
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