Pobreza Verdadera

Las acciones alumbradas por la rememoración son andar mirando hacia atrás, con miedo y desconfianza. No es devenir. Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el hoyo. Pero los profetas solo se dejan guiar por Dios. Para descansar, los rememoradores tienen que huir; "fugar" como dice Hans Kung. Con ello consiguen una especie de sosiego falso y nervioso... Mal llamada santidad. Y peor certificada. Yo prefiero a los profetas. Los nombradores no pueden vivir en la realidad; ese tren desordenado, con el rumor permanente del misterio y la agonía; el vacío del sentido y la nada de su afán... Al final, solo Dios ama. No sé si me llamo Mengano, o Dios me llama Mengano. Él es el único que puede hacer eso, sin tocar mi libertad. Quien produce pobreza como subproducto, no es capaz de producir pobreza como producto. Para hacer eso, necesita conversión; más que otros. La conversión no es del mismo tamaño para todos. No es una relación nada a infinito (por más que el Don, como el cielo, esté tan alejado de los hombres). Simplemente, Dios da sus dones a su medida. A Eliseo se lo llevó en un carro de fuego; pero a Remedios le acepta el ramito de San Pancracio. Lo malo de todo esto es que, siendo verdad, no contiene una propuesta, o un modelo social. Cristo no se ocupó de esos pormenores... porque sabe lo que es un espíritu que ama, o muchos espíritus que aman.

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