mimesis2

La cualidad misma no está definida como determinación, sino como devenir. El acto 1º es el ser en sí; el 2º es su devenir (de mono a hombre; de hombre a mujer; de unisexual a multisexual...). Las determinaciones de las categorías en el tiempo lo deberían ser solo para el pacto político sobre el hombre. Estas determinaciones a modo de proposición siempre son convenciones necesarias para los contratos entre cosmologías, y para la determinación de las especificaciones operativas personales.
La coordinación de dos modos de figuración para el establecimiento del acto segundo, en teoría, hacen que el devenimiento o la antiproyección se propaguen por la aceptación de reglas de juego para la contratación (garantía de nuevos contratos). Volvemos a una de las primeras ideas: que el sentido de la vida y la definición de Dios dependen de los modelos de contratos, que son exactamente los dos modelos figurativos posibles de la realidad: Dios en el hombre, o el hombre en Dios... Son universos tan inmiscibles que la guerra está siempre a las puertas.
La salida óptima va acompañada, o no, de una coordenada de devenimiento. El producto será aceptable si esta coordenada es tomada como criterio de calidad por el receptor.
Si esto es así, la coordenada de devenimiento es comprendida por las dos autoconciencias (se establecen relaciones desde una individuación efectiva). Para volver a contratar hay que tomar decisiones sobre el vector plano de salida (el resultado final de la operación).
Para un profeta, la salida y el devenimiento son iguales en magnitud. Esto hace que la profecía y el producto formen una resultante de 45º. Incorporar el devenimiento al vector salida (al acto 2º) es proyectar o profetizar. Lo contrario es Antiproyección o falsa profecía (v. gr: La vida es así; el mundo es así... en definitiva fijar el sentido del mundo, huir de la agonía, y no tener la valentía de ser Dios, por más que nos decepcione ser un Dios Verdadero tan cutre (solemos identificar Dios y cosmología, en vez de dar la mano a un Misterio llamado Madre o Padre...). Como se ve en este tipo de párrafos, la proposición puede ser valiente en los límites místicos, y hacer Grandes Confesiones... Dependerá de cómo se determine-especifique-establezca el criterio de Devenimiento como criterio de calidad.
En la antiproyección esto se hace con suma facilidad. Una vez fijado todo el Dasein, la moral va incluida en la operación, o bien, toda salida es una clase de distancia a Dios (vuelve a marcar un punto en el espacio figurativo (que en el caso de la antiproyección es un mundo natural)... ¿? ). La pureza así conseguida acaba dividiendo lo real en estadíos del ser. Es el abuso de las categorías sobre lo real (las categorías como finalidad y no como recurso). Esto es amoralismo, si sabemos que no existe el *campo valoral* (concordancia del sujeto-objeto). Por eso no sirve el imperativo categórico Kantiano).
La proposición no debe ser nunca más que el nombre del Misterio.
Nunca dejó de estar condenado el regateo para un cristiano.
Uno entrega producto y devenir (materia oculta) en la misma cantidad (uno a 90º del otro).
Uno de los límites místicos es que no se puede hacer una proposición sobre un concepto formal. Por ejemplo: hay Dios. ¿Por qué? La misma identidad materia=espíritu lo impide; cuando lo que Dios hace para establecer el plano del ser ha quedado dividido en dos tipos de figuración y múltiples gradaciones. Así Dios se convierte en una variable y cae en Witgenstein TLF. 4.1273 (esta abreviatura es de *Tratado Lógico Filosófico, y no Teléfono): La pregunta por la existencia de Dios es absurda (la fe). No así para el uso del concepto genuino: Este Dios es concreto, es un Acto segundo.. Esta es prueba de la aparición de Dios en el Acto segundo, y de la trascendentalización de la moral como una fantasía del entendimiento; una ensoñación o hipnósis. Esta hipnósis es parecida a la de los depredadores en la jornada de caza. La moral lo es solo en el acto 2º y está *siempre* sujeta a revisión (devenir). El pacto político debe serlo siempre sobre las revisiones de la moral en Acto.
La propiedad interna de la proposición representa la propiedad interna del estado de cosas. Por eso las proposiciones alfa y beta son distintas. Son tautologías porque todo lo concreto hay que llevarlo a Dios para que venga devuelto en modo de proposición con sentido (interno). Así que es importante el modo de establecer a Dios: *El espíritu está pronto, pero la carne es débil*. Este lema debería marcar el camino. ¿Que proposición con sentido viene devuelta al lanzar la debilidad a Dios? Confianza radical, evidentemente.
Figurar es pintar la Otredad en el plano del ser. Este mem (también aquí) solo se debe usar para mostrar el sentido deviniente de la proposición (Dios viene) y no para hacer contratos con Dios (por ejemplo: mi estética marca un límite místico). No se puede ser ni rico ni pobre, sino profeta: el pobre redimido (o simplemente el redimido).
El verdadero límite místico es el Acto (entrada de la Otredad o Dios en el acto segundo aristotélico). No hay una moral que sea garantía de una excelencia del acto. El acto es el verdadero núcleo de la guerra, donde un Dios falso y uno Verdadero quedan determinados con la fuerza de un imperativo profético (a este respecto se puede ver con qué pundonor son capaces de defender sus infamias los antiproyectados).
El devenir es actitud y por eso ética y estética son iguales. La elección de una estética excelente o su contraria carece de sentido (es salvaje) mientras no se tome como recurso para la profecía. Los fundamentos de la profecía son la individuación y la pérdida por encima del beneficio. De este modo se flota en el espacio de la Otredad (el vector *entrega de producto* o *salida* se disloca en favor de un imperativo casual). No hay otra definición de *confianza radical*, si es que Dios es quien coge de la mano ante la agonía existencial. La explosión del ser en el momento tiene la forma de riqueza y pobreza asociada (irredenta). Esta es la forma natural del mundo (la forma salvaje).
Otras salidas a esto son fraudulentas (farisaicas).
etc.
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