What you see is what you get

Yo he contratado precisamente una eficacia y eficiencia: la ejecución de una especificación operativa y unos resultados. Para ello usaré los recursos más apropiados a este respecto. Dios no entra a formar parte de esto. ¿Qué quiere decir usted con ese juego de lenguaje? Quiero decir que en ese contrato lo importante no es cómo va a cumplir esta especificación, sino cómo y cuándo va a dejar de cumplirla para darle paso a la Ley Profética (la que abre el agujero). Ese es el espacio de Dios y está anclado a la realidad como un tumor ramificado. Pero cuando intente hacer eso, verá que no puede (no puede hacer ver claramente el sentido de su acción, ni podrá hacerlo nunca. Tampoco lo hizo Jesús de Nazaret. Solo *mostró* el sentido cuando dijo: por sus Actos los conoceréis); y se dará cuenta que no se pueden mezclar esos mundos porque no se pueden llevar los planos devinientes al plano de lo dado (antiproyección). Verá cómo la multiplicidad que se da a su lado cumple leyes de operación / operatividad concretas *naturales*, determinadas por ecuaciones complejas de movimiento, de tipo tormentoso pero previsibles; que no deja de ser casual por ser previsible y donde la figuración de la realidad parece tener un solo camino. Lo que vulgarmente se llama la existencia, la vida, el mundo visible o el plano del ser.


Usted figura su figuración en términos de éxito y plena concordancia realidad (hechos / mundo)-->percepción / entendimiento-->figuración, sin caer en la cuenta que su figuración figura antes de los hechos y que Dios también figura su figuración (Dios no deja de proporcionarle el sentido de sus proposiciones (sentido radical de la vida) sin estridencias. Pasa por su lado como pasó por el lado del rico cumplidor. Juego de lenguaje, analogía, figuración, autoconciencia, Dios, son las variables determinantes del Acto y de lo místico que se muestra en la proposición (el signo proposicional en su relación proyectiva al mundo, Witt. 3.12). La identidad materia=espíritu tiene bordes difusos, como pasa en los juegos de lenguaje: Traspasa la corporalidad individual por el espacio de la Otredad y de Dios mismo (esta noche estarás cenando conmigo en el Paraíso). Es así como se llega realmente a los otros. La autoconciencia está en Dios, pero puede antiproyectar. Eso no quita la libertad a Dios ni hace que éste hadevinientedevinientega figuraciones malas o erróneas. Las libertades de Dios y del hombre permanecen intactas. El viaje de la antiproyección es un viaje desde el espacio de la Otredad y del Misterio (donde se manifiesta claramente el sentido de la proposición, y que se muestra a la autoconciencia en el Acto deviniente provocando una figuración deviniente) al plano del ser (donde la identidad materia=espíritu tiene bordes difusos y provoca una reacción de pánico que obliga a una correspondencia conmutativa entre: hechos-->percepción-->figuración (what you see is what you get). Como este proceso es el soporte *mecánico* del amor, por eso se dice que los antiproyectados no aman CON el amor de Dios (llegando al otro por el Misterio) sino DEL amor de Dios (amar usando categorías (amar con acepción)). Usted puede categorizar al hombre, pero no puede hacer eso (o solo eso) para amarlo...¿Que esto tiene problemas con el derecho? Pues sí, ¿y qué? También lo tiene con la ética... (Witt 6.43). Verdad es que el producto lógico de dos proposiciones elementales no es una tautología ni una contradicción... Pero esa es solo la ley del movimiento universal de lo dado-construido; pero lo dado construido es en sus límites tautología y contradicción. Si no fuese así, se podría salir del mundo desde el mundo. Y de momento de esto solo hay algo en la autoconciencia y en la acción ( conexión Acto-hecho).


Si la antiproyección es una enfermedad de la autoconciencia por deformación del proceso de figuración, queda afectada la intuición sensible. El pensar, que es un actuar después de la intuición sensible, deja de pertenecer al Misterio y queda inmovilizada por las categorías en el plano del ser. Podríamos decir que es un tipo de locura.

Aunque parezca lo contrario esta es una forma de hablar del yo de una manera no psicológica (Witt. 5.641).

Pensar es comparar, y hay que comparar siempre con un origen: así pongo los puntos de la figuración. En el origen está Dios, por eso es Dios necesario para el proceso de analogía. En la identidad materia=espíritu la intuición de Dios y la del hombre coinciden, conviven. En esta totalidad no se puede separar lo intuitivo de lo intelectual y discursivo, sino que uno va antes que otro. Decir antes es absurdo cuando solo se vive en un misterio llamado momento, pero que es mejor llamarle Acto. Que pensemos por categorías es la parte mecánica-lógica de este proceso. Es en el sentido del uso de las categorías, en el sentido de la proposición elaborada donde se *muestra* qué tipo de figuración estamos usando. Bien las categorías han ensuciado la intuición Divina por antiproyección, dando proposiciones propias de un Dios ordenado (quieto, paralizado, muerto), bien la intuición Divina convive con la contingencia del hombre en la plena libertad de lo desconocido en devenir, dando proposiciones *locas y desordenadas* para las que no se ha pedido un entender previo (... has revelado estas cosas a los sencillos: Es complicadillo esto de ser sencillo ¿no te parece eso a tí, intelectualista?) Esta sí que es la verdadera Vida Loca... (la loca de la casa, llamó Teresa de Jesús a este tipo de imaginación).

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