Competitividad

Esta mañana escuchaba a una mujer conservadora escandalizarse públicamente de ciertos planes de estudio por intentar no aplicar una competitividad salvaje durante los primeros años, al menos hasta la entrada en carreras universitarias... Para ella eso era un desorden moral. Me imagino que porque atentaba contra sus intereses particulares, aunque ella decía que eso atentaba contra valores superiores. Alguien ha debido plantar esa semilla en su corazón. No precisamente los evangelios, que como siempre condena la acepción de personas.

Si nos fijamos en el diagrama del llamado 1er principio del Devenir:

 

 

se puede interpretar con facilidad cómo, para hacer ese tipo de juicios, como el de la competitividad, en realidad está aplicando una distancia entre seres, esa distancia tiene que ser con respecto a algo, que siendo algo que debe estar más allá del ser, debe ser Dios (o la otredad en caso de ser no creyente). Precisamente es esa distancia la que no es ningún tipo de existente. Lo que realmente está haciendo es diferenciar por el ser, por defender una primacía NATURAL.

 

La libertad de competir por poseer una mayor excelencia, no viene coartada por aplicar un mismo criterio de valor a todas las personas. Si esto fuese así, la Ley de Dios sería inmoral, ya que no se podría amar al prójimo como a nosotros mismos, a no ser que nosotros mismos fuesemos buenos y malos, altos y guapos, gordos y flacos... listos y tontos.

 

Eso que se puede aplicar a todas las personas como criterio de valor sin coartar mi libertad es propio de la Ley profética, y del primer principio del Devenir, que dice que solo hay multiplicidad por el ser. (Eso debería ser una ley de Dios, para que ningún ser se lo coma todo aplicando distancias hacia Dios para acabar con sus enemigos y someter a los vasallos).

 

Este es un caso de antiproyección, ya que está apelando a la moral, no en el acto, sino en la otredad antiproyectada (proyección de la Otredad en el plano del ser... en general es conocida como *trascendencia*...) En la sicología del caso no me meto.

 

Dios viene así:

 


Cada una de las chapitas es una cosmología, o una persona; como queráis llamarlo.

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