Libertad de expresión y tiempo del reloj

La libertad de expresión es el proceso por el que las libertades superiores se proposicionan. Estas proposiciones dependen de los modos de figuración. Cuando se toma el proceso como el resultado (como categoría), se está antiproyectando. El tiempo es el tiempo del reloj, y el Devenir es el modo proposicional de la libertad de expresión. Dios está involucrado en esto a través de la autoconciencia individual. La libertad de expresión no es ningún valor, como tampoco lo es el grado de disolución.
Con la libertad de coerción pasa lo mismo. Hay una libertad superior que deberá dar sentido a este proceso. Coerción para el Devenir es la regla. El valor superior es el que manda. Pero la palabra Devenir ya da muchas pistas del sentido que deberá imperar: El Dios que viene o aparece; el cambio; el movimiento; la nueva definición del hombre.
Es un escándalo que se desprecien valores superiores por su imposibilidad de aplicación práctica... La aplicación práctica no solo no es imposible, sino que será la vara con la que Dios nos medirá (a quien mucho se le da...).
El valor superior es el que igualaría la libertad de expresión con la libertad de coerción en la autoconciencia individual. Un simulacro de esto es el silencio místico. Pero el silencio místico es solo un sucedáneo.
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