Russell. La conquista de la Felicidad. Resumen.

Un trabajo para Cristina. 

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Cap.1. ¿QUÉ HACE DESGRACIADA A LA GENTE?
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En este capítulo, el autor determina las que a su juicio son tres de las principales causas de infelicidad: el complejo de culpa, el narcisismo y la megalomanía.

Habiendo padecido una de ellas en su juventud, empezó a curarse de este mal al cambiar su atención de sí mismo al exterior, incluyendo personas, política y sociedad, ya que a su juicio, estar absorbido por uno mismo, en sus manifestaciones más radicales, hace a la gente desgraciada.

El pecador sufre por no poder cumplir un código ético ridículo, y la culpa que lo atormenta, escondida en el subconsciente, solo aflora cuando está borracho o dormido. Esto lo hace despreciarse a sí mismo y al mundo, mientras disfruta de los placeres que él mismo condena. Esto lo convierte en un degenerado.

El narcisista, que a sí mismo se admira, es el caso contrario al pecador, sin suponer que no puedan darse ambos casos a la vez. No tiene nada de malo, en sus justos términos, al igual que con el caso anterior; pero el narcisista no tiene verdadero interés por nadie y sus esfuerzos no se encaminan a lograr fines sociales, políticos, artísticos o humanísticos si no aumentan su ego, lo que en muchos casos, sin la pasión, el corazón y la habilidad necesarios, los lleva al fracaso y al ridículo, y se hunden en la indiferencia y el hastío.

El megalómano prefiere ser poderoso a ser admirado, a diferencia del narcisista. El mundo es solo la materia prima para ello, y la enfermedad aumenta con el tiempo, hasta topar con muros insalvables, como la dominación total en cualquier faceta. Es propio de lunáticos y una pléyade de grandes hombres de la historia. 

Aunque en su justa medida es una más entre las condiciones humanas, se vuelve deplorable cuando es excesiva o va unida a un sentido insuficiente de la realidad.

A estos tres casos, como consecuencia del fracaso sicológico y personal, se une el de la embriaguez para olvidar.



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Cap.2. INFELICIDAD BYRONIANA.
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El leitmotiv de la obra es que el hombre sabio busca la felicidad. Enorgullecerse de la infelicidad personal, por una supuesta excelencia intelectual, es vanidad. La razón no es por sí misma un obstáculo a la felicidad.

Analiza a tres autores. Un tal Joseph Wood Krutch, en su obra The Modern Temper, el Eclesiastés, y Lord Byron.

Los tres, después de probar los placeres de la vida, y viendo que en nada se diferencian del necio, o desprecian la sabiduría por vanidad y se convierten también en necios, o conservan la sabiduría que les acusa, si es que a pesar de todo no les abandona, y viven infelices en un sentimiento de culpa y desprecio por el mundo.

Diciendo que los placeres les igualan a los necios, que la sabiduría incluida la ciencia es vanidad, y que eso se soluciona con una actitud de superior infelicidad y desprecio por el mundo, incluidos los semejantes, se prepara uno para ser un excelente pecador e ignorante, tocado por los dioses. Y es ese exactamente el sentimiento que tienen todos los depredadores de la tierra, bien enseñados por los religiosos de todas las culturas. Como dice el autor "...fomentado por escritores y clérigos que no quieren que se piense que sus especialidades carecen de valor" (Bertrand Russell, La Conquista de la Felicidad, 2005, 37). Para estas gentes, la combatividad es la única actitud posible ante el mundo en general, y no porque el mundo sea malo o cruel, sino porque se defiende de ellos (p. 40).

El pecado es incompatible con la sabiduría. Sabios decentes, llamados paganos, honestamente alejados de los placeres del mundo como Aristóteles, Platón o Sócrates, son incapaces de avergonzar a los que dicen tener la amistad de Dios, diciéndose sabios pecadores. Nadie más pagano que estos últimos.

Bertrand Russell defiende que el pesimismo de la época de la que trata la obra se debe más a causas físicas, como el hambre y la guerra, derivadas de la acción de estas malas almas, que de causas metafísicas como el pecado del mundo y la condenación del Hombre (p. 38). Con ello defiende a la persona buena y honesta, con fe en el hombre, más que con la fe de de los creyentes en un Dios que anda todo el día llamando gusanos a unos y a otros, por acciones que están en los límites, como son el nacimiento, la muerte y el sexo, delegadas a la libertad de los buenos corazones; a una ética racional (p. 41).

La solución está en arrancar las supersticiones (las creencias en los nexos causales) derivadas de la ética ridícula del cap. 1.

Acaba el autor determinando por lo que a su parecer, debe ser valorado el amor.

1.- Por causas físicas, y no metafísicas (para pasarlo bien y no para redimir pecados). Los pecados están en un mundo, y el amor en otro distinto. El amor físico es propio de la sabiduría y es incompatible con el pecado, como decía Bacon.

2.- Porque acentúa los sentidos y el sentido artístico.

3.- Porque rompe la dura concha del ego, si es capaz de inducir la colaboración para cumplir sus fines.

Por último hace una reflexión sobre las manifestaciones del sentimiento trágico como emoción reservada para el mejor uso del amor. Al respecto afirma que deberá asimismo ser liberada de la carcel en que la ética ridícula la encierra, para que sea capaz de responder a nuevos estímulos. Igual de capaz ha de ser el corazón de emocionarse por las tragedias de shakespeare, que por "hay una cosa que te quiero decir".


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CAP. 3. COMPETENCIA (competitividad).
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La idea desarrollada en el capítulo es que la competitividad impide la felicidad, contaminando los espacios mentales y morales reservados a la misma.

Los imperativos morales causantes del problema son: 

- El valor moral principal es el éxito.

- Se cuantifica en dinero.

Los recursos usados para levarlo a cabo son:

 - El cultivo excesivo de la voluntad en detrimento de los sentidos y el intelecto (ejemplo de victorianos y católicos).

 - Omisión del amor debido. (ejemplo del ejecutivo estresado).

Las castas sociales causantes son:

 - Los comerciantes.

El alcance de la enfermedad:

 - Las sociedades capitalistas (la cultura del hombre blanco).

Las consecuencias personales son:

 - La ansiedad por lograr el éxito (ejecutivo estresado).

 - Desprecio del placer intelectual (el arte de la conversación en el s. XVIII; los alumnos del campus).

 - Desprecio de los placeres tranquilos (el ejecutivo estresado).

 - Delegación de la visión ética y estética (delegan o subcontratan el criterio personal: el galerista).

 - Aburrimiento (ejecutivo estresado).

 - Inopia (no leen: las amas de casa americanas de su tiempo).

 - Esterilidad por fatiga (propensión a tener pocos hijos).

Las consecuencias sociales son:

 - El ocio y el trabajo han sido contaminados por la competitividad.

 - La cultura queda confinada en unos pocos individuos aislados.

Solución del autor: 

 - Reconocer la importancia del disfrute sano y tranquilo, en un ideal de vida equilibrado.

Solución mía:

 - Que eche a los comerciantes del templo, incluidos los que de ellos sean sacerdotes.

- Que cumpla su promesa de no dejar piedra sobre piedra.

 

Posdata.

El autor espera que se extingan como los dinosaurios (que Dios lo oiga).


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Cap.4. ABURRIMIENTO Y EXCITACIÓN.
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El argumento de fondo del capítulo es que es necesario aprender el control de las dosis de aburrimiento necesarias para el desarrollo de la auténtica alegría, que emana del conocimiento del alma y los tiempos de los procesos naturales.

Para ello es necesario el contacto con la naturaleza, de la que estamos formados, y que tanto el tedio de la vida rural, dominada por el aislamiento, la ignorancia y el clero, como la urbana por su alejamiento de la misma impiden.

Según el autor, el axioma es que lo contrario al aburrimiento no es el pacer, sino la excitación. 

En la búsqueda enloquecida de esa excitación han estado muchas de las guerras, persecuciones, linchamientos y quemas de brujas de nuestra historia.

Según que la búsqueda de excitación sea ordenada o no se definen dos clases de aburrimiento:

 - El aburrimiento fructífero es el necesario para el proceso natural del que se trate: el crecimiento de una planta, la poesía Shakesperiana, los logros conseguidos con esfuerzo y disciplina y muchos de los días anodinos de los grandes hombres). Es la capacidad para controlar la ausencia de excitación.

 - El aburrimiento ridículo es incapaz de ese control: salir del aburrimiento con poca excitación provoca ansias morbosas, y mucha provoca agotamiento.

Para educar en este control del grado de aburrimiento, hay que dosificar la excitación pasiva (cine, teatro, play station, golosinas, sexo), ya que hay que extraer los placeres con esfuerzo e inventiva del entorno, a ser posible en contacto con al naturaleza. Esto vale para grandes y mayores.

El autor aplica esta diferencia entre aburrimiento fructífero y ridículo al hecho amoroso: el sexo sin amor es excitación pasiva, alejado de los tiempos de la naturaleza, y provoca síndrome de abstinencia.

El corolario es que una vida feliz tiene que ser en gran medida una vida tranquila, solo donde puede vivir la auténtica alegría.

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Cap.5. FATIGA.
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TIPOS

 - Fatiga física.
 - Fatiga nerviosa, o cansancio emocional, predominante en comunidades avanzadas.

CAUSAS

 - La competitividad y  el miedo al fracaso y al despido en el ámbito empresarial y laboral.
 - Mala gestión de las preocupaciones y la ansiedad.
 - Moral opresora, que impide con prejuicios la solución natural de legítimas necesidades personales y sociales (puritanos, victorianos, católicos, etc.).
 - Todo tipo de industrialismo (gestión opresora de la producción).

DIFICULTADES PARA ESCAPAR DE LA FATIGA:

 - Ruidos.
 - Roce permanente con extraños, lo que exaspera nuestra tendencia natural a la desconfianza ante su presencia.
 - El estrés horario.
 - Prejuicios y estados de cosas establecidas por las costumbres (caso de los prejuicios sobre el matrimonio en la sociedad inglesa coetánea al autor).
 - Afán de excitación.


CONSECUENCIAS 

 - La fatiga llega a ser una tortura, con consecuencias físicas y mentales, y hasta la muerte.
 - Estrés.
 - Ansiedad. 
 - Insomnio.
 - Ofuscamiento de los sentidos. Recepción velada o turbia de la realidad.
 - Prevalecencia de prejuicios morales.

SOLUCIONES:

 - Disminuir las preocupaciones aprendiendo a afrontar el miedo.
 - Pensar intensamente en los detalles de la preocupación o la ansiedad, hasta que pierdan su fascinación.
 - Valentía moral para denunciar el prejuicio que otorga valor solo a la valentia física, y para luchar contra la moral opresora, y una vez hecho esto:
 - Descansar.

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Cap.6. ENVIDIA.
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DEFINICIONES.
 -  Es el afán de posesión de los bienes y la preeminencia ajenos, en detrimento de la justicia de las cosas.
 - La envidia es un vicio moral e intelectual, que consiste en ver las cosas siempre en relación con otras. Siempre la primavera es más bella y los pájaros cantan mejor en otro lado.
ESPACIO DE POSIBILIDAD
 -El corazón del hombre es más propenso al odio que a la amistad, y reservará más espacio a la envidia que a la admiración o al respeto.
CAUSAS & DETONANTES
 - Las carencias sufridas en la infancia.
 - la fatiga, que también es causa de envidia, si nos resulta nuestro trabajo más fatigoso en comparación con otros.
 - El desconocimiento de los fundamentos de la justicia distributiva.
 - Los medios de comunicación modernos, que han ampliado el campo de acción de la envidia, hasta los estilos de vida y culturas más remotos. En sus casos más extremos, se acaba envidiando a los dioses.
CONSECUENCIAS
 - Raquitismo democrático.
 - Impermeabilidad de justicia social entre clases.
La envidia no discrimina entre las posesiones orientadas al bien común o al personal, enturbiando sus funciones democráticas de justicia social.
En una democracia mal entendida, el rey de los pavos reales, condenaría a muerte a los pavos más bellos, como los derechos de la mujer y los más débiles; la igualdad de oportunidades salvando los privilegios orientados al bien común que no sean del tipo de las preferentes o los intereses bancarios o la usura; las ayudas sociales o la educación y la salud gratuitas y universales.
La envidia está estrechamente relacionada con la competitividad, ya que no aflora entre clases sociales muy alejadas. Este tipo de pirámides sociales son muy beneficiosas para los privilegios de las clases superiores, ya que las injusticias que fundamentan las diferencias no se debaten, sino que se aceptan, como establecidas por Dios. En este sentido la envidia tiene un efecto beneficioso para una sociedad más justa; aunque por su naturaleza solo provoca justicia de mínimos, al provocar el cese de privilegios de unos, sin por ello aumentar el de los demás.
BENEFICIARIOS
Los hacedores de la pirámide social impermeable.
 - Aristocracia, clases altas y castas políticas y administrativas.
 - Clero.
 
SOLUCIÓNES EN OPINIÓN DEL AUTOR
 - La admiración es un antídoto contra la envidia.
 - No tener pensamientos inútiles.
 - Obtener la conciencia de que no hay nada más envidiable que la propia felicidad.
 - Disfrutar de los placeres que salen a nuestro paso.
 - Realizar el trabajo que tenemos que hacer.
 - Evitar las comparaciones.
 - Educar en la conciencia de autosuficiencia y excelencia personal.
 - Reducir la fatiga.
 - Trascenderse a uno mismo.

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Cap.7. EL SENTIMIENTO DE PECADO.
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 Descripción.
 Es una de las peores consecuencias de la adulteración de la conciencia en la infancia, por parte de la moral ridícula. Esta moral debe ser condenada como impropia de hombres normales. Al orientarse a la condenación desmedida de las acciones que producen placer, obstaculiza el la categorización racional de las acciones, induciendo un puritarismo y una ascética nerviosos.
 La conciencia individual pertenece al universo e las costumbres tribales. La alteración de la misma, es capaz de dibujar estructuras sociales.
 La ética racional reconoce que no hay buenas o malas acciones a priori, ni son buenas por parecerlo. El odio a la razón se manifiesta como reacción defensiva de los que viven y han vivido de las consecuencias sociales de la moral ridícula.
 El miedo a ser descubierto o a ser excluído de la comunidad son propios de la conexión entre la conciencia individual y las costumbres en todas las culturas. Este es el espacio de posibilidad de la conciencia de culpa o de pecado.
 Pasada la infancia, la conciencia de pecado se hunde en el subconsciente, aflorando en la edad adulta, para provocar una continua lucha entre la conciencia racional adulta y la subconscienca pervertida en la infancia.
 
La adulteración.
 - Inducir una codificación irracional de malas acciones. De la misma manera, inducir modelos morales imposibles de reproducir en la vida cotidiana normal.
- Impeler al remordimiento inútil.
- Obligar al rrepentimiento.
 
Consecuencias.
 - Pérdida del respeto por uno mismo.
- El sentido de la admiración hacia modelos racionales y sanos no funciona. Tampoco por tanto su función de antídoto a la envidia, del capítulo anterior.
- Sentimiento permanente de culpa.
- Bipolaridad psíquica.
- Degenera el sentido del sexo, y la debida consideración y respeto hacia la naturaleza del otro. Se induce por efecto rebote el comportamiento desviado descrito en los capítulos anteriores.
- Distrae a la ética racional de los verdaderos peligros morales a los que se expone el adulto: ingeniería fiscal, crueldad con a esposa e hijos, maltrato laboral, malevolencia con los competidores, ferocidad política.
- Plantar la semilla de la miseria en la sociedad con la acción personal.
- El carácter se transforma en desagradable, y la persona se aísla, frente a la comunidad que le debe informar de la ética racional.
- Disarmonía entre los estratos de consciencia, subconsciencia e inconsciencia.
 
Soluciones.
 - Hasta que el niño tenga 6 años, no hay que enseñarle ninguna clase de moral sexual, ni inducirlo a pensar que el sexo es algo repugnante.
- Informar al subconsciente sobre los principios que gobiernan la conciencia racional sana adulta, evitando la alucinación de las llamadas del subconsciente infantil, que se presenta como la palabra de Dios, salvo que sea la ética racional la que informe de una mala acción.
-  No temer ser irreverente con los que así informaron nestra conciencia infantil, aunque fueran nuestros seres más queridos.
- Renunciar a la moral supersticiosa.
- Impedir que las creencias irracionales infantiles afloren a la consciencia y dominen la voluntad.
- Tener una actitud expansiva y generosa hacia los demás. Proyección hacia el exterior.
- Recibir una educación adecuada.
 
Conclusiones.
 -       Incluso infringiendo el propio código moral racional, el sentimiento de pecado tiene algo de abyecto. Nadie gana nada perdiéndose el respeto a uno mismo.

-       El sentimiento de pecado hace al hombre sentirse infeliz e inferior.

-       El pecado enfrenta al hombre consigo mismo, cosa incompatible con la felicidad.

-       El uso de la racionalidad no quita sabor a la vida, sino que aporta brillo y contraste a la emoción.

-       Quien vence esta enfermedad consigue con su esfuerzo racional un nivel superior de conciencia.



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Cap.8. MANÍA PERSECUTORIA.
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El autor examina las formas suaves cotidianas de esta manifestación (que en sus casos más graves, conduce a la locura), con la intención de que el paciente pueda afrontar los síntomas y curarlos por sí solo.
La mayoría de las acciones humanas tiene motivos egoístas por el mero afán de supervivencia. La manía persecutoria es una desviación de esta predisposición natural; tiene sus fundamentos en el concepto exagerado de nuestros propios méritos.
 
Proceso de la enfermedad.
 - Mantener conciencia de de la propia excelencia moral, necesita un grado de abnegación muy improbable de lograr, lo que obliga a un autoengaño cada vez más sofisticado en el empeño de alcanzar la santidad, lo que desencadena la manía persecutoria.
 
Condiciones favorables a la aparición del síntoma.
 - El chismorreo malicioso.
 - La vanidad no recompensada.
 
Máximas
 - Recuerda que tus motivos no siempre son tan altruistas como te parecen a ti. (primera máxima)
 - No sobreestimes tus propios méritos. (segunda máxima)
 - No esperes que los demás se interesen por ti tanto como tú mismo. (tercera máxima)
 - No creas que la gente siente tanto interés por ti como para perseguirte. (cuarta máxima)
 
Soluciones
 - Nadie debe creerse perfecto, ni preocuparse demasiado por no serlo.
 - No pretendas cambiar el mundo con tus excelentes acciones.
 - Reconocer que nuestros méritos no son tal grandes como habíamos pensado.
 - No debemos esperar que la gente sienta una abnegación irracional hacia nuestra persona (la hija que se queda soltera por cuidar a su madre enferma).
 - No extender nuestro ego más allá de los límites correctos. Si sobrepasamos nuestros límites, la gente se defiende , y nuestra vanidad lo interpreta como persecución.
 
Casos
 - El autor teatral que nunca estrena.
 - El inventor o el político que nunca son reconocidos.
 - El filántropo que hace el bien en contra de la voluntad de la gente.
 
Conclusión
 - Aplicar las soluciones es doloroso, pero pasa, y luego se puede empezar a ser feliz.


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Cap.9. MIEDO A LA OPINIÓN PÚBLICA.
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Principios
 - Pocos pueden ser felices si su vida y visión del mundo no son aprobados por su entorno.
 - La felicidad individual se fundamenta en el uso de la libre y recta razón.
 - Para ello es necesario la total indiferencia de la opinión pública, siempre que no se entre en conflicto grave con la moral y las costumbres sociales.
Espacio de posibilidad
 - La sociedad moderna se divide en clases de distintas moral y creencias. Lo que para unos es una virtud, para otros es una estupidez.
 - El entorno puede estar contaminado por principios contradictorios y hostiles a la independencia moral y mental, y a la sana y recta razón personal.
 - Se suele pensar que el entorno es representativo del mundo entero, y que sus costumbres y valores son universales.
Agravantes
 - Poseer algún mérito intelectual o artístico, que exacerba la vanidad ajena.
 - La timidez, ya que aumenta la inquina de los demás. 
 - En esta época del sicoanálisis se tiende a pensar que la disarmonía con el entorno se debe a algún trastorno sicológico, y esto es un error.
Consecuencias
 - Cuando las ideas absorbidas por el entendimiento personal son incompatibles con el entorno,  se sufre mucha desgracia innecesaria en la juventud y durante toda la vida en muchas ocasiones.
 - La independencia moral y mental de la recta y sana razón frente a un entorno contaminado por principios contradictorios y hostiles, provoca mucho gasto de energía.
 - Sucumbir  en esta lucha conlleva no analizar las ideas hasta sus conclusiones lógicas. 
 - Se tiende a ocultar los verdaderos gustos y convicciones.
 - El carácter se vuelven irritable y difícil de contentar, careciendo del buen humor expansivo.
 - Creer  que los prejuicios del entorno son universales dificulta el libre albedrío y la toma de decisiones.
 - Esta lucha acaba amargando y agotando,  y es falso que el genio siempre se abra camino. Muchos quedan malogrados, y su genio y talento, tan necesarios para la comunidad, se pierden. Tampoco es un triunfo salir a flote a pesar de todo, amargado muy sin fuerzas.
 - El miedo a la OP es opresivo y atrofia el desarrollo. Nos hace mediocres e impide la felicidad.
Soluciones de principio
 - Cuando se pose la razón, nunca hay que dudar frente a los críticos. Pero esta actitud es heroica, y no al alcance de todos.
 - La seguridad en uno mismo disminuye la inquina ajena, siempre que el conflicto con el entorno no sea muy acentuado.
 - Conseguir que la hostilidad y las convicciones y prejuicios del entorno sean lo más ligeras e ineficaces posible.
 - No hacer mucho caso a la opinión de otros.
 - Respetar la opinión pública lo justo para no morirse de hambre o no ir a la cárcel. No hacerlo interfiere con la felicidad de mil maneras.
 - Es preferible que los jóvenes elijan profesiones que les permitan encontrar compañías compatibles, aún a pesar de la pérdida de ingresos.
 - Debe haber autonomía de decisión entre jóvenes y viejos, sin interferirse en asuntos vitales.
 - Hay que seguir las inclinaciones personales espontáneas, siempre que no sean claramente antisociales.
Soluciones de compromiso
 - Se permiten actitudes personales no convencionales si se manifiestan sin solemnidad y sin darles importancia, con la seguridad de que no irritarán la vanidad ajena, ya que se lo tomarían como una ofensa personal. Es como ser un lunático con licencia.
Conclusiones
 - La fuerza y fuente de felicidad es ser totalmente in diferente frente a la opinión pública.
 - Esto hará una sociedad de libres y no de iguales.
 - Se fomenta la diversidad ética, que siempre ha sido un privilegio de la aristocracia, a la que se le permitía la conducta errática. Esto no significa ser intencionadamente excéntrico, que es un modo de ser convencional.
 - Nuestra felicidad debe basarse en nuestros propios impulsos, y no en los gustos y deseos accidentales de nuestros vecinos y familiares, o la prensa, a la que hay que trazar límites más claros a la difamación.
 - Habrá auténtica libertad de prensa en la medida en que haya más individuos que gocen de la auténtica felicidad, y no del placer de hacer daño a los demás.

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Cap.10. ¿ES TODAVÍA POSIBLE LA FELICIDAD?
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Definición
La felicidad básica depende de un interés amistoso por las personas y las cosas, sin juzgarlos ni solicitarles admiración hacia uno mismo.
Tipos
Hay tres tipos de felicidad, la culta, la natural y la fantástica. La primera para los que saben leer y escribir (v.gr.  los científicos), la segunda para todo el mundo y la tercera para los que son felices con creencias falsas.
El gusto por la dedicación personal o poseer una sana afición pertenecen a la felicidad natural, con independencia de la complejidad de los conocimientos. El placer que proporciona la ciencia pertenece a la culta, donde prima la felicidad de los científicos a la de los artistas, ya que estos tienen más fácilmente la desaprobación de la gente; a la tercera pertenecen los que son felices practicando creencias fantásticas, como la de que los ingleses proceden solamente de las tribus de Efraím y Manasés, o que el hombre debe alimentarse exclusivamente de frutos secos.
Condiciones iniciales
En todos los casos, es la sana pasión por el trabajo lo que proporciona felicidad.
El gusto espontáneo por las personas es la mayor de todas las fuentes de felicidad personal. Pero esto debe ser espontáneo, no estar basado en el concepto de sacrificio inspirado por el sentido del deber, lo que es ofensivo en las relaciones personales: la gente quiere gustar a los demás, no ser soportada con paciente resignación.
La camaradería y la cooperación son
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