Febrero

Si a o b cambian a da y/o db, R cambia a dR; entonces aRb cambia a dadRdb... Si se mantiene R (el modo de figuración) en la ecuación (da; db) en lógica solo es posible si se niega d, esto es, si se niega el cambio de naturaleza. Los hechos van a responder a esta violación... Dios no interviene en esto. Es el hombre solo el que tiene que reconocer a Dios en los cambios, y para ello no hay que irse a lo universal sino a lo concreto. Esta violación figurativa crea el mundo que yo quiera. Este es el fundamento de la mentira. R puede ser incluso una función de verdad (solo hay una forma general de la proposición).

Deslocalizar la R es precisamente hacer *loco* al vector entrega (del ontomotor), que es a su vez el fundamento de la Fe.

La ambivalencia proposicional universal quiere decir: la figuración pone los hechos dentro de un mundo lógico. (Desde la Otredad el hombre crea una realidad y la hace aparecer en forma de hechos). En parte puede referirse a Wittgenstein TLP 2.225....2.031.

Sobre que las figuraciones alfa y beta son inmiscibles puede verse en Witt. 2.174.

El objeto en el espacio metalógico se mueve (o el espacio lógico es el que cambia sobre el objeto metalógico).

(da; db) es la ley universal de movimiento natural (ecuación de Prandtl-Glauert); dadRdb es el movimiento deviniente de la autoconciencia; daRdb es la antiproyección.

En lo moral, fijar la R es obligar a Dios a las categorías, u obligar a la autoconciencia a un modo de figuración... Esta es la típica verdad ambivalente.

Dar una vuelta por el paisaje para buscarse a sí mismo significa: voy a ver donde hay un agujero en lo visible para contemplar la Otredad. La naturaleza tiene agujeros... Estos agujeros se muestran en determinados ángulos del paisaje o de una imagen. También podría ser un olor o un sonido.

El problema general es un problema de figuración y representación (cubos proyectados sobre las caras del cubo trascendental).

El tiempo es una propiedad del acto segundo que yo ya tenía establecido en las condiciones previas para mi modo de figuración (comparo mis procesos de entrada con mis procesos de salida: algo así como lo de que el tiempo es el tiempo del reloj).

El tiempo es materia.

El Devenir no es tiempo.

El tiempo mide el Devenir en forma de cambio.

El movimiento es un modo de cambio.

Movimiento en el tiempo es lo mismo que decir: cambio en la materia.

El Devenir de Dios está identificado con los cambios en la naturaleza del hombre.

A efectos de la autoconciencia, la multiplicidad da igual. Esta es una realidad terrible porque la realidad es Dios múltiple autoconciente. Es un misterio el por qué Dios sea así.

El imperativo profético no es un imperativo legalizado. La psique, como distancia entre la dirección y la operación ahorra mucho esfuerzo de la autoconciencia con la legalización (ganarás el pan con el sudor de tu frente, o su sinónimo latino de patientia veritatis). Esto frente al sudor por el perfeccionamiento cosmológico (eficacia y eficiencia) o engorde cosmológico. Esta es la perpendicularidad entre el Devenir en un imperativo profético y el antidevenir como una función de perfeccionamiento cosmológico universalizado (salida plana de la autoconciencia). La huida de este esfuerzo debido (miedo a Dios / miedo al hombre) es lo que otras veces hemos llamado *esconderse debajo de las piedras*.

Hay que estar para la muerte profética, no la cosmológica. Pero hay que cumplir mínimos.

Dentro de un modo de figuración determinado, la infamia aparece como *lógica*... Esto es porque ambos modos de figuración tienen la misma forma general de la proposición. En realidad están diciendo que es *metafísica*. Se ve que todo esto proviene desde fuera del ser.

La resultante en los hechos no depende del voto, sino de la media deviniente o antiproyectada. Esta media se porta como ecuaciones de clima. El voto medio no será el que determine un resultado en los hechos, sino el grado de figuración dominante. Uno puede votar veinte veces a la izquierda, que si está antiproyectado, su voto real ha ido a la derecha. A veces también se da el caso contrario. En ambos casos se aumenta la media global, pero se disminuye la local. Esto solo puede ser si el mundo se dobla. A este tipo de gentes se les lama *singulares*, que no es exactamente una singularidad moral como la hipocresía, sino una metafísica, de doblamiento geométrico del mundo. (Nos acordamos de aquello de enfundarse la mano derecha con el guante izquierdo)... El político cristiano huye de las leyes. Los 45º le parecen poco. La ley está hecha para el hombre, no el hombre para la ley.

La metafísica no puede establecerse como ciencia porque la acción humana se establece desde fuera de la existencia visible, desde la Otredad. El Devenir es el segundo acto segundo.

Cosa, objeto, esencia, acto segundo... Cuando se habla de esto se está hablando del comportamiento *visible* de la Otredad. Una proposición metalógica no puede ser expresada por una proposición lógica, y si lo hace da cualquier resultado.

En la identidad materia=espíritu se cumple que Dios fluye. Por eso, condenar el librepensamiento es pecar. El librepensamiento es un proceso, no una doctrina. Condenar esto es condenar la Dignidad Revelada del Hombre. Sin este proceso, el hombre queda constreñido por un dios jardinero, y convertido en un bonsái. Es cruel.

Si la fe coincide con el librepensamiento, tiene sentido deviniente. Si es al contrario, la fe es una tangente a la curva vital... no va más allá de ser un gustirrinín de la vida (por ejemplo ese americano que disfruta matando a los iraquíes por simples cuestiones culturales)... No se puede sustituir el Librepensamiento por una fe determinada, como no se puede imponer la Democracia. La salida normal de la Fe debería ser un pacto validado. La pregunta ¿fe en Dios, dónde? se responde: en el acto segundo aristotélico. Es la Fe en el Dios que Deviene en el librepensamiento. Por eso el Hombre es la oportunidad de Dios.

Una orden es un verdadero límite místico porque no tiene una contradicción que la fije como una proposición con sentido, sino que o bien cumple o no un imperativo profético.

La figuración pone el ser así, de este modo. Pone los hechos. El ser así es un tú debes. Ética y estética son la misma cosa.

Hegel dice con esfuerzo filosófico lo que Wittgenstein dice con claridad lógica.

El Devenir natural de Dios como multiplicidad (eje de lo dado) no es profético; de hecho es despreciado por Jesús de Nazaret cuando hace prevalecer su palabra por encima del cielo y de la tierra, o cuando calma su ira en las bestias. El Hombre=Dios es por esto mismo la verdadera naturaleza del hombre. Como Witt. podemos decir que el sentido y el valor del mundo han de estar fuera del mundo, pero dentro del Hombre. Así son las identidades Dios=Hombre: una perfección de la creación. No habría otro fundamento por el que se pudiese afirmar que valemos más que muchos pajarillos. Podríamos despejar algunas dudas si decimos que esta identidad se cumple en lo dado-construido-devenido, y no en lo dado-construido solo (por ejemplo una cosmología). Es precisamente lo Devenido lo que no es proposicionable por la forma general del mundo, de Dios y de la proposición. El Amor de Dios es un Devenir del Hombre. Esta es la forma general de la proposición según las tautologías alfa.

Necesidad, realidad y contingencia son variables de las ecuaciones de movimiento caótico incausado del ser como nube de Prandtl-Glauert. Los hechos metalógicos perfectos solo se dan si estas variables no se tienen en cuenta para la acción. Pero no debe esto convertirse en norma o doctrina, ya que se antiproyecta y vuelve a convertirse en una condición de necesidad, realidad y contingencia. Los modos de figuración cristianos son en realidad *agónicos* o *antinatura*. Sí es posible pensar que es una supernaturaleza del Hombre la que es capaz de soportar el vacío del ser y el encuentro con la Otredad, Dios o el Misterio en el Acto. El cristiano muestra esta naturaleza. De este modo muestra hechos estridentes a lo dado-construido según qué modo de figuración (ética y estética). El espacio metalógico puede mostrarse en una combinación de hechos en el espacio lógico, al igual que se puede ver la Otredad en ciertos ángulos del paisaje. Se podría decir que lo real es más *cumplido* que *verdadero*, si acordamos que lo absoluto de una Verdad se muestre como Verdad en camino, donde su aparecer es un tercer eje de su naturaleza de Verdad más que una perfección de lo dado-construido, que no tienen potestad sobre el aparecer. Pero lo Devenido solo puede darse en la forma única del mundo. Por esto Dios coge lo que más le conviene de la proposición: la Verdad y/o la Razón y/o la Fe.

Todo lo real es racional y lo racional real (dice Hegel)... Esto será así si lo que es el caso, o bien es independiente del modo de figuración o los hechos son puestos por el modo de figuración. El mundo se prefigura desde antes de la Razón, desde fuera del ser. Una vez establecido el modo de figuración, se buscarán los enlaces de hechos que la retroalimenten permanentemente. De este modo la mentira deja de ser un simple error en la figuración profética sino un completo proceso de antiprofecía: el ancho camino de la perdición. Un cristiano no suele salir de los imperativos de pobreza física, que son más excelentes que los imperativos procedentes de la Ley, aunque a veces el imperativo profético tenga que hacer las veces de Ley, por ejemplo en el amor.

La Verdad como modo figurativo es una ganancia metafísica, pero es pérdida en lo natural.

La causa y el efecto en Hegel, son similares al efecto de Prandtl-Glauert.

En Hegel, sustancia-accidente, causa-efecto es igual a figuración-hecho.

La misma cosmología es el proceso de figuración. Esta es la forma general de la proposición.

Que Dios es Hombre significa que el Hombre es Dios. A los paganos y a los verdaderos ateos les interesa deshacer esa ecuación. Ni Dios debería tener problemas de Hombría, ni el Hombre de Divinidad. Esa y no otra es la identidad Dios=Hombre.

La firma de un contrato es el establecimiento solemne de una distancia en el plano del ser. Las categorías aplicadas a un contrato son las que establecen los hechos. Contratar y figurar es lo mismo. El devenir se compara con el tiempo del reloj. La libertad de expresión se compara con el modo de figuración, que a la postre coincidirá con la esencia de la cosmología individual, que es la parte motora de la emisión y realimentación del propio modo de figuración. Si el modo de figuración está dañado, lo estará la libertad de expresión. Parecido al grado de disolución, la libertad es una propiedad genérica (como la disolución) y la expresión hace la función de grado, que deberá responder a una propiedad intrínseca al elemento actor de este proceso (el proceso de libertad de expresión). Al igual que el grado de disolución dependerá de la naturaleza de los componentes, así la expresión, como resultado del proceso de figuración en forma de proposiciones deberá ser a la postre congruente o incongruente con imperativos proféticos. Aunque no se puede mostrar claramente el imperativo profético, como voluntad misma de Dios deberá ser solo una parte de las posibilidades de lo real: sobre lo que debe y no debe decirse; sobre lo que debe y no debe hacerse. El problema es que no hay garantía de que incluso cumpliendo los más fuertes imperativos proféticos de Jesús de Nazaret haya garantía de estar cumpliéndolo, ya que si el modo figurativo está estropeado, el resultado final es el engaño, por el que la apariencia (un ejemplo de apariencia antiproyectada es por ejemplo la llamada santidad) atrae a otras autoconciencias al objetivo final de la antiproyección, que es la depredación, la generación de pobreza irredenta y la defensa brutal del capitalismo*.

Antiproyección es la determinación fija de los límites místicos (algo así como que ha sido demasiada la prisa por llegar) mientras que en realidad debería ser un proceso. Fijamos las categorías para esa determinación, y a partir de ello sigo como si nada con mi proceso de figuración. Un deviniente dirá: (a) puede cambiar a (a)´ y la relación R puede cambiar a R´ en sus relaciones con (b) o (b)´. Un Dios Nuevo Deviene en este espacio lógico. Un eleata dirá: es posible que (a)´esté en una relación no permitida consigo misma... Detrás de todo esto hay un miedo arcano al movimiento. Algo así como matar al Dios nómada (ese de Abraham, Isaac y Jacob) que solo aparece en estos procesos de cambio o movimiento. Como en entornos reducidos, que sepamos, la sustancia del mundo no cambia en cantidad, los cambios en la naturaleza son el soporte del Devenir. Pero hay que tener presente que, mientras para la naturaleza las salidas de proceso son de riqueza hasta la muerte, para la autoconciencia de Dios son de profecía hasta la muerte. La profecía sigue un régimen de pobreza controlada o redimida, por el hecho de que necesita todo el trabajo útil. Esto en toda su amplitud social (solo hay una autoconciencia Divina).

Los modos proposicionales alfa y beta generan mundos distintos que comparten un solo mundo lógico. El Dios alfa es Otro que el beta. Jesús de Nazaret redimió al beta.

Para el Acto no es importante ni la fe ni el rito. Mira tú si es importante mirar a los ojos del hombre como quien mira a los ojos del Misterio.

El concepto es un recurso para el Acto, pero no el Acto mismo. La Verdad Absoluta no es proposicionable a través del concepto; no se dice, se muestra. El proceso del concepto es cosmológico. Al igual que con el proceso del tiempo, que se compara con el tiempo del reloj, el concepto debe compararse con otros procesos, hasta que acaba en salida del modo de figuración. Actividad del pensamiento, cosificación del pensamiento, identidad pensamiento=cosa... al fin es el modo de figuración, cuya forma general será la de Wittgenstein o cualquier otra. La Verdad Absoluta se da en la naturaleza en sí de un modo determinado de figuración de la autoconciencia (esos que tienen oídos para oír, o los cuarenta cocodrilos).

Una diferencia entre un antiproyectado y un deviniente es que los primeros miden distancias en el plano del ser, y los otros miden diferencias.

La naturaleza no solo es inerte a la figuración (es un eco. Por su naturaleza no puede contrarrestar con otra figuración. La naturaleza no habla, sino que hace lo suyo), además de eso la arropa. Esta es la complicidad entre la naturaleza inerte (naturaleza inerte es todo lo que abarca el campo de visión) y el modo figurativo, entre el hecho y el modo de figuración. Podemos acordarnos de la parábola evangélica de las hermanas Marta y María. En esta parábola, Jesús mostró sus preferencias por el acto deviniente de contemplación de una, sobre la necesidad y contingencia de la vida diaria y sus posibles reglas...

Dicen Isidoro Requena y Jacobo Martín con mucho acierto en la excelente introducción al TLP de Witt, nota 43: *- Para el análisis, estados anímicos supuestos como el pensar, la creencia o el propio decir, no son sino texturas lógico lingüísticas tras las que no hay sujeto alguno-*... Un resto mortal le habla a otro resto mortal a través de su textura lógico lingüística... ¿Por qué crees que dijo Jesús de Nazaret eso de *dejad que los muertos entierren a sus muertos*? Es muy importante para Dios la textura lógico lingüística que tenga tu resto mortal. Fuera de bromas, este tipo de intuiciones o certezas refuerzan mucho la identidad materia=espíritu y la proposición como soporte del acto segundo aristotélico. También refuerzan la convicción de que el hombre en vida está ya en la Otredad. Un ejemplo de esta misma proposición, vista desde el modo antiproyectado de figuración, es el dicho de *pedazo de carne bautizada* que los católicos ponen para categorizar cierto tipo de pobreza irredenta que no es capaz de poner en hechos lo que el signo del bautismo dice prefigurar.

Habría que decir: *yo quiero levar Razón, Verdad o Fe... dependiendo de por donde ande Dios*. Pero llevar verdad lógica en un océano tautológico, o razón en un mundo en el que no se puede decir en realidad mucho más allá de *p*, o Fe donde solo hay y habrá hombres... mejor será dejar hacer a Dios. No se si será por esto que al hombre le conviene hacerse Dios, más pronto que tarde. Pero un Dios así: nada, *p*, hombre. La conversión es precisamente esta conversión en Dios: que Dios se haga múltiple en algo llamado por ejemplo *tú*, y que luego de eso permanezca múltiple. Parece que Jesús vino a hacer Dios a los que se quedaron atrás (y no eran estos precisamente los pobres irredentos, sino los fariseos).

Si el sentido es la posibilidad de verdad, sea quieta o en movimiento, el hecho de que esta verdad se manifieste bajo dos formas figurativas distintas indica claramente que una es verdadera y otra falsa. Aquí se debe interpretar lo verdadero como el buen uso de la verdad lógica, o la razón o la fe, según las necesidades del imperativo profético verdadero, que es el que genera pobreza redimida en toda la amplitud política, desde la autoconciencia hasta el ordenamiento social. Recordamos que la verdad lógica no puede detentar a la Verdad absoluta, solo puede *mostrarla* como verdad en los hechos (si procede, que suele no proceder) o como razón o como fe o como otras combinaciones de estas a la vez.

Para Wittgenstein era tanto o más importante lo que no se dice que lo que se dice. ¿Quiere esto decir que, una vez establecido un modo de figuración dominante, su contrario queda forzosamente del lado del mal? ¿Y cómo se hace eso? Si la figuración pone la proposición y esta pone la existencia (lo que es el caso moral. Una cosa lógica no puede ser meramente posible, debe además darse) parece ser que el mundo es creado en lo natural en el acto primero aristotélico, y en lo real en el acto segundo (el creador aquí es el hombre): de aquí es de donde deriva Dios, el Dios que viene y el aparecido. Hacer figuración no por los hechos pasados, sino por los por venir. Un hecho es un hecho por venir si es Dios el que lo pone con la sola intervención del hombre. Este es el verdadero hecho nuevo, tomado como nueva creación, con independencia de la muerte. La clave aquí es el pacto, pero estos pactos necesitan obligatoriamente una confianza radical en el hombre, como clave de arco de la Fe Verdadera.

La filosofía establece nuevos límites místicos a través (atravesando) la proposición (la proposición está dentro del mundo y el hombre dentro de la proposición). En estos nuevos límites no hay vacío o sinsentido, sino el Dios nuevo, que es el verdadero Dios en la Historia (el ser ahora). La función de los profetas es simplemente dar lectura de esos nuevos límites místicos... Por ser nuevos no invalidan a los antiguos, solo los modifican o amplían (con respecto a una zona concreta de la autoconciencia). En una identidad materia=espíritu esto tendrá un correlato lógico proposicional en lo médico, fundamentalmente determinando un nuevo límite de salud. ¿Y con respecto a toda la autoconciencia?... Toda la autoconciencia es precisamente nuestro campo de visión. No es importante que sea infinita (un infinito ficticio por cierto, ya que la autoconciencia no soporta toda la complejidad, solo un poco, o mucho poco a poco), sino que esté preparada para los cambios de sus límites (allanad el camino del Señor, enderezad sus sendas). No hay mejor senda para el Señor que un mundo que no se dobla sobre sí mismo (más bien el curvus de Agustín de Hipona, que el curvus in se. Hay hombres que no son curvus).

¿Qué es un hecho deviniente con respecto a una proposición? Wittgenstein iguala a Dios a la forma general de la proposición: a Dios no le queda más remedio que ser la forma general de la proposición, si es que quiere ser igual al hombre respetando su libertad. Dios es la autoconciencia y el hombre es la comunidad (amarás a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo). La enemistad entre Dios y el hombre viene mucho de esta determinación, ya que la comunidad actualmente es todo menos el respeto por una autoconciencia individualizada (una comunidad de profetas es un manicomio), además de porque hay mucha profecía que es enfermedad mental, además de que existen infinitos grados desde la antiproyección pura hasta el devenimiento puro.

Los hechos responden a la posibilidad de Verdad y no a la Verdad. Quiere decir: Los hechos respetan tanto la Verdad Absoluta como la mentira absoluta. Si algo lógico no puede ser meramente posible, es que lo posible contiene* a lo lógico y no al revés. Es por esto que la proposición viene después de la figuración.

Ser una cosa sería una textura lógico-proposicional que tendría que ser capaz de mostrar un sentido acorde con el Devenir del Dios Verdadero, que es el Devenir de la Nueva Autoconciencia, o de la vieja deviniente (que ya tenía un valor probado de devenimiento, etc... movimientos de la autoconciencia). En la identidad materia=espíritu la idea y el ser coincidirían en ser una textura lógico-proposicional. Es esto precisamente lo que significa el hecho de que la figuración alfa sea igual a la beta en la forma general de la proposición, y aquí Platón sí llevaría razón al decir que la idea es el verdadero ser y el resto es apariencia. El conservadurismo puede haber sido la antiproyección de la Idea platónica.

La figuración beta es folklórica y legendaria. Este folklore se dedica a infundir miedo para obtener beneficios políticos y para replicarse (figuración eleática). Este terror lo es siempre hacia el Devenir (en sus formas de pasado-presente-futuro) y hacia otras culturas. El Derecho empieza a tener problemas de fundamento cristiano cuando un imperativo ético o de conciencia no procede del Devenir, sino del folklore. La única manera de evitar que la autoconciencia haga una figuración errática o deviniente (parecida a la locura), como la figuración cristiana, es evitando que el campo figurativo no determine o prohíba determinadas ecuaciones de posibilidad lógica o proposicional. Para que esto ocurra, el único modo es la condenación de esa posibilidad, categorizándola como un mal. Esto es lo que se hace mediante el folklore. Esta perversión figurativa frente a la verdadera (que sí es la utopía pura), poco a poco va postfigurando un mundo realizado, o mundo de hechos, y prefigurando un espacio lógico-figurativo cada vez más y más autodeterminado contra el figurativo verdadero (Dios confunde a los necios) hasta convertirse en mentira pura, incluida la materia y el espíritu. Todo el bien producido estaría bajo la capa de la mentira (esa rara parábola en la que Jesús confesaba desconocer a los que decían hablar de Él. O esa otra idea de la maligna virtud, o reñirle a los pobres en su pobreza). El hecho de que al Devenimiento también se le pueda llamar folklore se debe a que solo hay una forma general de la proposición. ¿Qué significa todo esto?, pues que la forma general de la proposición es el mundo, y es su forma lógica, de modo que el Devenimiento consistirá en dar a esa forma lógica un sentido por encima de la proposición. Jesús de Nazaret hacía esto a través de parábolas, por ejemplo. Así es que : se es mundo, según la cosmología católica, solo por figuración beta (dime de qué presumes y te diré de lo que careces). En este caso Witt. lleva razón si dice que el yo es el mundo por la identificación yo=mundo=estructura lógica=forma general de la proposición. Pero se es alfa por el sentido de la proposición. Para saber si algo es alfa o beta hay que ver hacia dónde apunta la figuración lógica, o el yo. Solo hay dos direcciones en la identidad materia=espíritu: riqueza y pobreza, o más bien, profecía y antiprofecía según esté la profecía o no desvinculada de un objetivo de beneficio. En definitiva, según qué carga *eléctrica* tienen los *bastones* o las formas figurativas en sus puntas, que es de donde parten las proposiciones y crean el mundo.

Peregrinar no es buscar una circunstancia por encima de la circunstancia, sino enfrentarse a lo desconocido y viajar por el desierto. La vara y el callado evidentemente los lleva uno. Eso es lo que significa que Dios se lo da todo al Hombre, sin dejar por ello de ser Dios.

En la contratación general con el hombre son muy importantes los contratos sin pedido. Ni vas a pedir producto ni vas a dejar que te lo vendan. Pero eso no significa que tú no tengas que establecer el contrato. Lo atado en la tierra, queda atado en el cielo.

A una proposición ética no se le puede asignar una ecuación de razón lógica... que pueda ser confirmada por los hechos... con una función de verdad. A una proposición lógica sí. Una proposición ética es o una orden o una intención. Una proposición lógica muestra una ecuación. Una ética muestra su modo de figuración. Los hechos vienen después. Se diría que la proposición ética usa la proposición lógica con toda desfachatez, y Dios también lo hace así. En realidad, mística, ética y estética son la misma cosa.

El Devenir es un espacio ganado en el seno de Dios. Aunque el movimiento natural, el tiempo, diese marcha atrás, el Devenir de tiempos futuros no afectaría al Devenir de tiempos pasados. Por eso el Devenir sí es un valor Verdadero.

La ética no puede ser sobrenatural porque está obligada a la forma general de la proposición. Lo único Divino no es la ética, sino su modo de figuración. Los hechos que de ahí se derivan serán devinientes, aunque queden constreñidos políticamente al absurdo, pero no deberán faltar para el cristiano en lo puntual y concreto. El Dios conocido solo nos convierte en Hijos fieles, el Desconocido en Hijos pródigos.

La utopía no existe. En realidad es sustituida por el Mal, ya que los hechos deben responder a la figuración profética.

Uno pregunta a la Otredad y la Otredad hace explotar el Objeto en lo que es el caso, en forma de nube de Prandtl-Glauert.

 

* Por Kant:

1.- Lo que concuerda con las condiciones formales de la experiencia es POSIBLE.
2.- Lo que está en interdependencia con las condiciones materiales de la experiencia es Real.
3.- Lo determinado por condiciones universales de la experiencia es Necesario.

Pero yo más bien considero lo posible como Otredad en conexión con una autoconciencia sorda ciega y muda. Por tanto ilógica. De este modo es como podría decir que la forma de figuración está fuera del mundo.

*

«La naturaleza de lo real no dispone de un modelo de perfección como referencia, como dicen los sofistas. La idea de una "realidad verdadera" que trasciende la multiplicidad de las apariencias constituye la restauración de un mito regresivo, cuya función ha consistido siempre en perpetuar alguna forma de dominio o de explotación con el recurso a un "orden verdadero e inmutable".
Las dos actitudes expresadas arriba siguen estando presentes en nuestro tiempo. Sin embargo, el predominio ha correspondido, durante toda la Historia de Occidente, a la actitud heredera de la platónica, retomada y potenciada al máximo por el cristianismo.»
S. RABADE.- J.L. ARCE. - J.M. BENAVENTE. - A. CURRAS. (1978). Historia de la Filosofía. Madrid: G. del Toro. Editor

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